jueves, 2 de junio de 2016
TEATRO: LA VILLANA DE GETAFE
La Joven Compañía de Teatro Nacional Clásico representa en el renovado Teatro de la Comedia de la calle Principe La Villana de Getafe. Texto de Lópe de Vega adapatado con una escenografía moderna y muy arquitectónica.
Dos horas de reloj separa el comienzo del fin de la interpretación. Pasaron volando.
A la salida actores y alumnos se hicieron unas fotos de recuerdo de una tarde de primavera teatral en Madrid.
Etiquetas: Teatro
jueves, 22 de abril de 2010
«El avaro», de Molière, por Carlos Manuel Ruiz Jiménez
Molière. Imagen de Wikipedia.
Volvemos al teatro
El próximo jueves día seis de mayo asistiremos a las ocho de la tarde a la representación de El avaro, de Molière, en el teatro María Guerrero.
Jean-Baptiste Poquelin se convierte en Molière
Jean-Baptiste Poquelin, Molière, nació en París en 1622 en el seno de una familia burguesa acomodada. A los 15 años comenzó sus estudios en el colegio de Clermont, uno de los más exclusivos de París, regido por los jesuitas. A ellos debió Molière su formación clásica y humanista, de la que posteriormente se pudo ver influencias en sus obras; Plauto, Heródoto, Terencio… Cultivó también algunas amistades que con el tiempo se convirtieron en personas importantes en la sociedad parisina y le ayudaron en sus momentos más bajos. Estudió Leyes y ejerció durante algún tiempo como ayuda de cámara de Luis XIII. Iba encaminado a heredar de su padre el puesto de maestro tapicero y tapicero ordinario de la Casa Real, sin embargo ni este oficio ni las leyes atraían al joven Jean-Baptiste. Abandonó a los 21 años estos trabajos y su apellido familiar para adoptar el seudónimo de Molière y dedicarse a su verdadera pasión: el teatro.
Fundó la compañía El Ilustre Teatro con un grupo de amigos y la actriz Madeleine Bèjart, de la que estaba enamorado. La compañía se arruinó y el joven actor, agobiado por las deudas, se tuvo que ver incluso en la cárcel. Dejó la capital y se unió a otro grupo teatral con el que recorrió durante doce años el sur de Francia. Compaginó las labores de actor, director y autor y conoció a la perfección la vida y costumbres de las provincias al mismo tiempo que se afianzaba como dramaturgo. Conocemos de esta época dos farsas breves, Los celos del tartajoso y El médico volante, preludio de lo que iba a ser la temática de sus obras, la crítica social y la sátira de sus contemporáneos. En 1658 escribió El atolondrado, estrenada en Lyon, con la que consiguió su primer éxito. Es una pieza de intriga con influencias de autores italianos y españoles, escrita en versos alejandrinos. De esta primera época es también la obra escrita en prosa Las preciosas ridículas (1659), que disimulado como un retrato de jóvenes provincianas, criticaba duramente las pedanterías y cursilerías de las damas de la corte. Puede considerarse la primera obra del teatro francés moderno. Consiguió con ella la protección del rey de Francia Luis XIV y de su hermano, que autorizó a llamar a su grupo Compañía de Monsieur y a representar en la Sala del Petit Bourbon, comunicada con el Louvre. Molière, ya afincado en París, siguió trabajando incansablemente como actor, director y escritor. En 1660 apareció Sgnarelle y en 1661 Don García de Navarra o el príncipe celoso, ambas sobre el tema de los celos, la segunda, llamada comedia heroica, ambientada en España.
A continuación se suceden éxitos y escándalos que no impiden la concesión por parte de Luis XIV de una pensión anual con la que pudo dedicarse con más intensidad a escribir y a partir del 1663 se estrenaron muchas obras suyas que él mismo dirigía y representaba. Se guardaba para sí los papeles de mayor gestualidad y más caricaturizados. Estas piezas son consideradas hoy en día referentes del teatro universal: El misántropo (1666), El médico a palos (1666), El avaro (1668), Anfitrión (1668), El burgués gentilhombre (1669) y Las mujeres sabias (1672). En 1667 Molière preparó una nueva versión de El Tartufo que fue prohibida por el Presidente del Parlamento francés y el arzobispo de París.
La muerte de Molière y el color amarillo
El 10 de febrero de 1673 se estrenó con gran éxito El enfermo imaginario. En la cuarta representación, el 17 de febrero, Molière, que interpretaba el papel de Argán, el protagonista, sufrió un desvanecimiento y un vómito de sangre. Acabó a duras penas la actuación y fue conducido a su casa. Tomó un poco de pan con queso y se acostó. Tuvo un nuevo vómito de sangre y a las 9 de la noche pidió un sacerdote. Los párrocos de San Eustaquio, la iglesia cercana a su domicilio, se negaron a asistirle; los comediantes en aquella época estaban excomulgados. Esa misma noche murió sin asistencia religiosa. Existe la creencia generalizada de que Molière interpretó su último papel en El enfermo imaginario vestido completamente de amarillo y de ahí ha nacido la superstición de que este color da muy mala suerte en la escena. La mayoría de sus biógrafos no mencionan el color de su vestimenta en su última escena e incluso algunos dicen que podría ser el verde. Vestido de amarillo, de verde o de lo que fuera, lo cierto es que Molière hizo gala de una gran profesionalidad al soportar hasta el final de la representación lo que no eran otra cosa que estertores de muerte. Y cierto es también que las supersticiones, por definición, no precisan comprobación científica, y al menos en España, el color amarillo está asociado a la mala suerte en el mundo del espectáculo.
Molière y los médicos
A partir de 1655 Molière empezó a sufrir los primeros síntomas de una enfermedad respiratoria de carácter crónico que algunos estudiosos consideran asma bronquial y otros tuberculosis pulmonar. Tuvo varias recaídas que le obligaron a guardar reposo y es de suponer que se vio obligado a mantener frecuentes consultas con los médicos. Seguramente entonces empezó a comprobar la escasa eficacia de la medicina del siglo XVII, todavía muy medieval y de prácticas anticuadas. Los doctores de la época se rodeaban de un aura de sabiduría y misterio. Ejercían la profesión con una toga larga de color negro y usaban en su lenguaje muchos términos latinos y cultos que no hacían sino convertir en incomprensibles sus diagnósticos. Se seguían practicando sangrías y, salvo raras ocasiones, la actuación médica era ineficaz. Muchas de las obras de Molière están dedicadas a los galenos y a criticar su inoperancia, petulancia, y falta de franqueza. Don Juan (1665), El amor médico (1665), El médico a palos (1666), El señor de Pourceaugnac (1669) y El enfermo imaginario (1673) son obras en las que los médicos son protagonistas ridiculizados, pero incluso en aquellas en las que no lo son cae en la tentación de la burla. El avaro no es una excepción y podemos leer:
VALERIO.- ¿Bromeas? ¿Es que los médicos saben algo? Vamos, vamos; con ellos puedes tener la enfermedad que te plazca; encontrarán razones para decirte de qué proviene.
Análisis de la obra
L´avare, El avaro, se estrenó en el teatro del Palais-Royal de París, el 9 de septiembre de 1668. Es una obra en prosa en cinco actos, de trama compleja, al más puro estilo de la comedia italiana. Está inspirada en La Aulularia o La comedia de la olla de Plauto. Es un divertido retrato de la avaricia a través del personaje de Harpagón.
Molière consiguió sus mayores logros en su obra en prosa, en la farsa y en la comedia de enredo y de carácter cómico. Conocía la comedia italiana y la española y tuvo influencias de los clásicos, sin embargo supo superar sus reglas dramáticas para conseguir el propósito que siempre quiso para sus obras. En Crítica a la escuela de mujeres por boca del personaje de Urania dice: «Por lo que a mí afecta cuando veo una comedia solamente tengo en cuenta si me agrada; y si con ella me he divertido no inquiero si me he equivocado o si las reglas de Aristóteles me prohibían que riera».
Las comedias de Molière destacan por la naturalidad de su lenguaje y la espontaneidad de sus diálogos. Su estilo es ágil como si estuviera improvisando en escena. Esta innovación fue criticada por los puristas de su época: La Bruyère, Fénelone…, que no llegaron a apreciar que éste era precisamente el gran mérito de nuestro escritor. El avaro no es una excepción. Es una comedia en la que se parodia a un personaje completamente obsesionado con su dinero y con el miedo a que se lo roben. Tiraniza a sus hijos y les quiere obligar a casarse con personas a las que no aman pero que reportarían beneficios. La trama tiene varios enredos y además de la caricatura del hombre avaro, el amor puede considerarse como tema de la obra así como las relaciones familiares.
Molière fue un maestro en crear situaciones cómicas en la escena. Utilizó para ello varios recursos. Quid pro quo: confundir una persona por otra o un concepto por otro. Juegos de palabras. Caricaturas, deformaciones llevadas a la extravagancia. Temas en sí mismos cómicos; el anciano que quiere casarse con una joven, los celos excesivos, personajes de la época ridiculizados que el espectador podía reconocer con facilidad. Recurrió frecuentemente a vituperar a médicos y usureros, pero también los vicios de la corte, el aristócrata arruinado, el burgués con ansias de notoriedad, el criado descarado. Describe, al fin, la sociedad de su tiempo en un retrato crítico y muy divertido que nunca cayó en la grosería.
El director: Jorge Lavelli
Esta es una de las obras de Molière que no escribió en verso, lo que para muchos contemporáneos fue una falta de calidad porque se estimaba el verso como el lenguaje culto. La prosa no tenía ese mismo estatuto dentro del gusto de la época. Pero es mucho mejor que haya sido prosa.
Es además una obra en la que se aprecia claramente que llega un momento que necesita definirse si es una comedia o una tragedia. Yo diría que tiene aires tragicómicos. El conflicto entre el padre y los dos hijos es de una tensión extrema. Muchos de los espectadores de su época pensaban que no se podía hablar de esos temas en público en un teatro, entre comillas, noble. Creo que esa particularidad de Molière tenía como fundamento algo parecido a lo que pensaba Lope de Vega cuando escribía sobre la nueva comedia; la comedia podría tener un fondo trágico. La risa se transforma en algo fuerte. Esto es característico de Molière, de ahí su calidad, yo creo. El tiempo no ha sido una barrera en el teatro de Molière que se sigue representando en todo el mundo.
Es la primera vez que hago a Molière pero tengo la misma perspectiva con relación a Shakespeare. Son autores lejanos uno de otro pero tiene en común el aporte de una sensibilidad, de un humor sobre la sociedad de su tiempo. De manera que no voy a estudiar a Molière a través de la forma sino privilegiando el fondo.
Yo he partido de la idea de arquitectura que es el teatro y la idea del espacio vacío, puro, virgen y cómo llenar ese espacio sin que eso sea una imagen fija, un contexto que determine un detalle. Lo mío es un dispositivo escénico.
La luz va a venir para completar una situación u otra dando más carácter a lo que puede ser un primer plano y creando climas. Servirse de todos estos elementos es importante y siempre evito lo que es puramente decorativo. Hay muy pocos objetos en mis puestas en escena y en esta igualmente, pero los pocos que hay tienen una función especial. A menudo un objeto puede condicionar un cierto clima que se desprende del juego de los actores. El objeto puede aportar una argumentación que es tan fuerte como un discurso.
La música es un elemento fundamental. Hemos pedido a Zygmunt Krauze su colaboración. Trabajo con él desde hace más de 20 años. Es uno de los raros músicos que conozco que es capaz de escribir para el teatro, no para rellenar un espacio sino para hacer una intervención que tenga un sentido dramático. Le he pedido una melodía particular para este espectáculo, una especie de leiv motive, muy simple. Él ha escrito una melodía verdaderamente muy atractiva. Hay otras intervenciones musicales que forman parte del ambiente de ciertas situaciones y algunos sonidos que he ido introduciendo en los ensayos. No son muchos pero tienen un sentido en la representación.
Etiquetas: Teatro
viernes, 22 de enero de 2010
«Realidad», de Tom Stoppard; por Carlos Manuel Ruiz Jiménez
Imagen de Wikipedia.
Realidad (The Real Thing), es no sólo una de las mejores obras de Stoppard, sino, probablemente, una de las mejores piezas dramáticas del teatro británico de los últimos años del siglo XX. Es un texto duro con aparente tono de comedia, un teatro de ideas con una visión devastadora de las relaciones humanas.
En Realidad encontraremos muchas de las características de la escritura stoppardiana, y muy especialmente los diferentes niveles de «teatro dentro del teatro» que, si bien presentes en muchas de sus obras, son utilizados aquí de forma magistral. Así, además de algunos guiños a Wilde, Shaw, Coward y, de una manera más evidente a La señorita Julia de Strindberg, nos encontraremos con el clásico Tis Pity She’s a Whore [¡Qué lástima que sea puta!], de John Ford, como parte integral de un texto que revolotea alrededor del intento de definir lo que es «real».
Sobre el matrimonio y sus demonios
El Teatro María Guerrero ultima los ensayos de Realidad, de Tom Stoppard, que tiene previsto su estreno para el 28 de enero. La obra pertenece al segundo período, alejado ya del teatro del absurdo de sus primeras creaciones, pero sin dejar de lado la ironía y el ingenio característicos de Stoppard.
Javier Cámara y María Pujalte protagonizan uno de los textos más importantes del autor inglés al tiempo que uno de los más personales. Bajo la dirección de Natalia Menéndez, los actores bucean en las emociones más potentes, siendo partícipes de la propia experiencia del autor.
Sin perder su destreza verbal, Tom Stoppard elabora una realidad dentro de otra, como si fuera un juego de espejos en el que uno no deja de preguntarse qué es realidad y qué es ficción. Una reflexión sobre si lo que percibimos es la realidad o por el contrario un producto elaborado a partir de nuestros prejuicios.
Entrevista con el autor
Madrid recibe a Tom Stoppard por la puerta grande. El dramaturgo británico de origen checo, uno de los pilares del teatro actual, mantuvo en Londres una larga entrevista con El Cultural, la única concedida a un medio español días antes de que comience en Madrid su gran temporada: el estreno de Realidad, el día 28 de enero en el María Guerrero, y de Rocknroll, el 25 de febrero en las Naves del Matadero. Además, él mismo presentará la edición en castellano de su extraordinaria trilogía La costa de la utopía el tres de marzo y habrá lecturas dramatizadas de tres de sus piezas radiofónicas. Como ven, Stoppard en tres dimensiones. Para abrir boca adelantamos algunas de las declaraciones más sugerentes que recoge esta entrevista y que aparecerá en la edición impresa de El Cultural el día 22 de enero.
Eduardo Suárez (Londres):
La noticia es que Tom Stoppard está fascinado con Calderón. Lo descubrió viendo La vida es sueño en el Donmar de Londres y promete seguir indagando sobre él. “¿Ha visto usted alguna de sus obras?”, inquiere del periodista con curiosidad infantil. Así es Tom Stoppard: un tipo que no da la impresión de estar a punto de cumplir 73 años.
[...]
- Hábleme de Realidad.
- Es una obra muy personal. Inventé la trama, pero debo confesar que todo en la obra tenía que ver conmigo. Los personajes tienen mucho que ver con mi vida. Después escribí una obra sobre un filósofo moral y en ella también había cosas sobre mí. Pero el protagonista de Realidad es un dramaturgo. Y supongo que eso lo hace estar mucho más cerca de mí. No es que sea exactamente mi vida pero algunos de mis problemas de entonces sí están ahí.
- Uno de los personajes de la obra dice que «el matrimonio es una cosa del pasado y una forma de colonización». ¿Comparte ese punto de vista?
- Intentaba parodiar lo que algunas personas jóvenes piensan sobre el matrimonio. Por supuesto, hay personas que nunca maduran y siguen teniendo esos puntos de vista. Pero supongo que cuando escribí eso, estaba haciendo una especie de parodia de las feministas.
- Pero Realidad trata sobre el amor y sobre el matrimonio.
- Así es. Aunque creo que tengo que volver a pensar sobre la obra porque van a volver a representarla de nuevo en Londres en primavera, en el Old Vic, el teatro de Kevin Spacey. Por lo que recuerdo, es una obra tremendamente romántica.
[...]
- ¿Es un hombre solitario?
- Sí, yo valoro la soledad y vivo solo. No he vivido con nadie desde que me divorcié.
- ¿Y qué le da la soledad?
- Tiempo para pensar, para escribir, para leer. La soledad es no tener que hablar con nadie, no tener que hacer lo que otros dicen. No hablo solo del amor. Hubo un período durante el cual tuve a mis hijos viviendo conmigo. Y yo les amo. Pero sabían que no tenían que hablar por la mañana, era mejor no hablar durante una hora. Es interesante aunque quizá también triste.
Javier Cámara
Destaca que le fue muy difícil decir que no a este proyecto porque admira mucho a Stoppard y porque nunca había actuado en el María Guerrero. Es la obra adecuada en el momento preciso y lo dice exultante y feliz ante este «regalazo de Navidad» que Natalia Menéndez le ofreció a él y a María Pujalte.
El actor subraya que Stoppard -guionista de Shakespeare in love o Brazil- juega en esta obra, estrenada en 1982, «al teatro dentro del teatro» con un dominio «magistral» de la arquitectura dramática y, a la vez, con una implicación personal que quizá explique por qué está considerada una de las mejores piezas británicas de finales del siglo XX.
Etiquetas: Teatro
martes, 1 de diciembre de 2009
Asistiremos a la representación de «Drácula», por Carlos Manuel Ruiz Jiménez
Imagen de Wikipedia.
El próximo día 15 asistiremos a las 8 de la tarde a la representación de Drácula, basada en la novela de Bram Stoker, en el teatro Valle Inclán
Así ve la obra Ignacio García May, el director
«El dolor –escribe Jünger en 1934– es una de esas llaves con que abrimos las puertas no sólo de lo más íntimo, sino a la vez del mundo». Resulta asombrosamente significativo el hecho de que la mayoría de las películas y novelas contemporáneas sobre vampiros incidan en la identificación del vampirismo con el placer sexual mientras que esconden descaradamente la esfera del dolor tras la apariencia de lo brutal y lo granguiñolesco; máscaras, éstas, que, en su propia y excesiva formulación, desmienten la pretensión de ser tomadas en serio. Pero es el dolor el tema esencial de las historias de vampiros, y sólo en segunda instancia aparece el sexo como ejemplo, y ni siquiera único, de aquellos territorios en que se rozan lo placentero y lo doloroso.
La catástrofe de nuestra época es que vive bajo el espejismo de que el dolor puede ser evitado y hasta anulado; pero como esto es mentira, el resultado es que su poder se hace cada vez mayor mientras decrece la capacidad de los seres humanos para enfrentarse a él o incluso entenderlo. Compruébese cómo en estos tiempos de la crisis la gente vive aterrorizada porque creyó en algo que, de entrada, nadie tenía autoridad para prometer: la seguridad. Sólo cuando entendamos que nuestra crisis no es económica, sino que debe ser entendida en su pura etimología, empezaremos a ver los cambios.
Nuestro Drácula parte de la formidable novela de Bram Stoker para hablar de todo esto. Así pues, que el espectador no espere de nosotros efectos gore ni colmillos postizos. Ahora bien, citando de nuevo a Jünger, lo que sí podemos prometerle es no tener miramientos con él.
Biografía del autor
Abraham, Bram, Stoker nació en 1847 en Dublín, Irlanda. Sus padres fueron Abraham Stoker y la feminista Charlotte Mathilda Blake Thornely. Stoker fue el tercero de siete hijos. Stoker permaneció postrado en cama hasta los siete años. Tras su recuperación se transformó en un joven normal, incluso destacándose como atleta (fue nombrado atleta de la Universidad) en el Trinity College, en Dublín (1864 – 1870), de donde se graduó con honores en matemáticas. Fue auditor de la Sociedad Histórica del Colegio y presidente de la Sociedad Filosófica de la Universidad.
En 1878 Stoker contrajo matrimonio con Florence Balcombe, una popular belleza cuya pareja anterior había sido nada menos que Oscar Wilde. La pareja se trasladó a Londres, donde Stoker administró los negocios del Teatro Liceo de Irving, una posición que ocupó durante 27 años. El 31 de diciembre de 1879, nació el único hijo de Bram y Florence, al cual bautizaron Irving Noel Thornley Stoker. La colaboración con Irving era muy importante para Stoker, y a través de él se vinculó con la clase alta londinense, donde conoció, entre otras destacadas figuras, a James Mcneil Whistler y a Sir Arthur Conan Doyle. En el marco de los tours de Irving, Stoker tuvo la oportunidad de viajar alrededor del mundo. A mediados de los 90, Stoker se convirtió en miembro de la Orden Hermética del Golden Dawn, una orden fraternal y mágica que también incluía entre sus miembros a W.B.Yeats, el ocultista Aleister Crowley, Arthur Edward Waite, la actriz y música londinense Florence Farr y otros. Stoker mantenía sus ingresos escribiendo cantidad de novelas, siendo más famosa la del vampiro Drácula, para la cual invirtió ocho años investigando folklore europeo e historias de vampiros. Drácula es una novela epistolar, escrita a manera de una colección de anotaciones diarias, telegramas, y cartas de los personajes, así como recortes de los periódicos de Whitby y Londres, para relatar los eventos no presenciados directamente por los personajes de la historia.
El personaje de Drácula
Gran número de personas cree que Stoker basó su personaje en una figura histórica: Vlad Tepes, conocido como Vlad el Empalador, o Drácula, así como en leyendas de vampiros de Europa oriental. Tepes vivió en el siglo XV y fue príncipe de Valaquia (la cual, junto a Moldavia y Transilvania integrara el reino de Rumania).
Desde corta edad, Tepes desarrolló una fascinación morbosa por las mazmorras del castillo de su padre, que detuvo las incursiones otomanas apelando a una gran crueldad. Según la historia, y grabados que lo testimonian, Vlad Tepes juntaba en un cuenco sangre de sus víctimas, y mojaba en ella el pan mientras comía. Bram Stoker conoció a Voivoda Drácula a través de un libro sobre Valaquia y Moldavia, en el que su autor informaba: «Drácula, en la lengua nativa de Valaquia, significa Diablo». La sonoridad del nombre le gustó a Stoker, que había bautizado a su vampiro «conde Vampi», y que pasó a ser conde Drácula. No obstante, Stoker no sabía nada sobre la vida de Tepes, y la novela Drácula no guarda relación con él. Para describir los paisajes de Rumania Stoker extrajo información de la novela La tierra más allá de los bosques (Emily Gerard, 1888) y el Informe sobre los principados de Valaquia.
Sobre quien sí se basó Bram Stoker para la novela fue en la condesa Erzsébet Báthory (1560-1614), que bebía sangre y se bañaba en ella, creyendo que le devolvería la juventud. Residente de Transilvania, solía publicar avisos solicitando doncellas para sumarse a su corte, para luego asesinarlas y quitarles la sangre. Al momento de ser descubierta, en las mazmorras de su castillo se hallaron decenas de cuerpos de mujeres sin una gota de sangre. Sus ayudantes fueron decapitados, en tanto la condesa fue condenada a vivir encerrada en su cuarto, siendo alimentada por un hueco en la pared.
La novela de Bram Stoker
La novela comienza con Jonathan Harker, un secretario del juzgado inglés recientemente nombrado y su viaje en tren y carruaje desde Inglaterra al remoto castillo del Conde Drácula, situado en las montañas cercanas a Transilvania y Moldavia. El propósito de la misión es proveer asistencia legal a Drácula para una transacción supervisada por el jefe de Harker, Peter Hawkins, en Exeter, Inglaterra.
Inicialmente seducido por los modales de Drácula, Harker pronto descubre que se ha convertido en un prisionero en el castillo. También comienza a percibir inquietantes facetas de la vida nocturna de Drácula.
Tras apenas escapar con vida del castillo, Harker regresa a Inglaterra. Poco después, un barco ruso arriba a las costas de Whitby, Inglaterra, durante una fuerte tempestad. Toda la tripulación se encuentra desaparecida, y tras consultar el cuaderno de bitácora del capitán descubren que fueron desapareciendo uno a uno a causa de una presencia maléfica. Pronto Drácula ronda a la prometida de Harker, Wilhelmina, Mina, Murray, y a su vivaz amiga, Lucy Westenra. Lucy es seducida por Drácula y pronto comienza a actuar de manera extraña, (esto es deducido por el Profesor Abraham Van Helsing, antiguo maestro del Dr. Seward, uno de los pretendientes de Lucy, que acude en busca de su consejo).
Lucy y su madre son atacadas y asesinadas por un lobo. Van Helsing, conciente de su condición de vampiro, confía a los Seward y los restantes pretendientes, Lord Godalming y Morris, esta realidad, y tras buscarla finalmente la matan. Jonathan Harker y Mina, ya marido y mujer, se unen al grupo, con el fin de acabar con Drácula, el cual, tras tomar conocimiento de que el grupo se ha unido contra él, toma revancha visitando a Mina en varias oportunidades, alimentando a Mina con su sangre y creando un lazo espiritual entre ambos para controlarla.
Mina pronto cae en un estado de semi-trance durante el cual es controlada telepáticamente por Drácula, gracias a lo cual el grupo puede deducir los movimientos de Drácula, si bien a medida que persiguen a Drácula hacía su castillo, a quien logran alcanzar antes del atardecer y atravesar con una estaca.
La inspiración de Stoker para la historia provino de visitas al castillo de Slains y a las criptas debajo de la iglesia St. John the Baptist, donde fue bautizado.
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martes, 3 de noviembre de 2009
El 5 de noviembre asistiremos a la representación de «Don Carlos», de Schiller; por Carlos Manuel Ruiz Jiménez

El futuro de Friedrich lo decidió el Duque de Württemberg. Había creado una Academia Militar cerca de Stuttgart con la pretensión de formar oficiales del ejército y funcionarios para la administración. A pesar de que Friedrich mostró inclinación por el estudio de la Teología y la carrera religiosa, el Duque instó a su padre a que estudiara en la nueva academia. Allí empezó los estudios de Derecho y posteriormente los de Medicina, que concluyó con éxito. Sin embargo, en estos años Schiller apenas podía contener su verdadera vocación por la Literatura. Él mismo llegó a decir recordando esta época: durante 8 años mi entusiasmo luchó contra la disciplina militar, pero la pasión por la poesía es vehemente y ardorosa como el primer amor. Lo que la disciplina se proponía extinguir lo avivó como una llama. Efectivamente, en esos años leyó a Plutarco, Shakespeare, Voltaire, Rousseau e incluso a Goethe del que luego sería gran amigo. En 1781 escribió Los Bandidos y al año siguiente se estrenó en Teatro Nacional de Mannheim. Para asistir al estreno tuvo que escapar del cuartel y fue castigado con una semana de arresto. La obra, un drama en prosa, tuvo un gran éxito y se tradujo a varios idiomas. Especialmente en la Francia prerrevolucionaria fue muy bien acogida. Sin embargo, su situación como militar se volvió insostenible cuando, como represalia por Los Bandidos, un canto a la libertad y contra el autoritarismo, le cambiaron de destino y le prohibieron escribir. En septiembre de 1782 abandonó drásticamente la vida militar y huyó a Stuttgart ayudado por su amigo Streicher. Allí escribió dos dramas La conspiración de Fiesco e Intriga cortesana y amor. Gracias al éxito de estos estrenos se pudo trasladar a Mannheim donde estuvo contratado como poeta del Teatro Nacional. Hasta 1785 trabajó en este teatro; fueron años de independencia económica y reconocimiento profesional.
Tempestad y empuje
En 1785 no le fue renovado el contrato en el teatro y atravesó una época de serios problemas económicos. Viajó a Leipzig, donde recibió ayuda de sus amigos y escribió Oda a la alegría, el himno en el que Beethoven se inspiró para crear la última parte de su Novena Sinfonía. Terminó Don Carlos y fraguó sus obras poéticas e históricas. En estos años empezó a escribir de noche. Le gustaba estar sólo y evitaba interrupciones, aunque sus biógrafos apuntan que esta costumbre, que ya no pudo dejar, pudo ser la causa de su enfermedad. Las obras de estos años pueden incluirse en el denominado Sturm und Drang, tempestad y empuje. Este movimiento prerromántico alemán nació a partir de la publicación del drama del mismo nombre de Kliger, discípulo de Rousseau, en 1776. Los principales representantes fueron Herder, Boie, Bürger, las primeras épocas de Schiller y del mismo Goethe con su obra Werther. Pugnan contra las reglas y las formas clásicas. Nacionalismo a través de la historia, en especial de la Edad Media. En 1789 fue nombrado catedrático de Historia de la Universidad de Jena. Su discurso de investidura ¿Qué significa y a qué fin se estudia Historia Universal? tuvo una gran repercusión. Su gusto por la Historia se aunó con su labor docente dando como resultado trabajos de gran valor como Historia de la Guerra de los 30 años, de 1791, por el que puede considerársele uno de los mejores historiadores alemanes.
Contexto histórico de Don Carlos
Don Carlos de Austria nació en 1545 en Valladolid, hijo del entonces príncipe Felipe, de 18 años, y su prima hermana María Manuela de Portugal. Su madre murió a los cuatro días del parto y el niño se crió con sus tías y cuidadores, de los que por circunstancias también tuvo que separarse pronto. En su infancia apenas tuvo relación con su padre y su abuelo, ambos muy ocupados en el gobierno de su amplio imperio. Algunos biógrafos apuntan que éstas podrían ser las causas de su carácter hostil, soberbio e irritable.
Era de mediana estatura, cabellos oscuros, mentón ligeramente saliente, una pierna más larga que la otra. Tuvo una salud débil que se hizo más frágil después de un golpe en la cabeza que se dio de joven y por el que casi pierde la vida. Parece que padeció paludismo e incluso algunos biógrafos apuntan a que fuera epiléptico o esquizofrénico. En cuanto a su carácter, todos los estudios coinciden en afirmar que era orgulloso, con predilección hacia el lujo y la ostentación en el vestuario. Sin embargo se mostraba también generoso en sus regalos y limosnas. Tenía costumbre de decir siempre lo que pensaba sin medir las consecuencias de a quién se dirigía. Era buen comensal, como su abuelo; sin embargo, no bebía vino, sólo agua. Como el Emperador, se aficionó a los relojes, de los que tenía muchos y muy caprichosos. Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares junto a su tío Juan de Austria. Manifestó siempre sus deseos de seguir los pasos su padre, que desde muy joven tuvo una participación activa en el gobierno del reino. Quizá para calmar su ímpetu, Felipe II lo nombró, con tan sólo 19 años, miembro del Consejo de Estado, órgano consultivo para el gobierno del Imperio. Su participación en esta institución fue comedida a pesar de su evidente inexperiencia y de la soledad en la que le dejó su padre.
El imperio que poseía Felipe II era enorme y se hizo mayor aún en el transcurso de su reinado. Heredó de su padre, Carlos V, los Países Bajos, el ducado de Milán, el virreinato de Nápoles, Sicilia, Cerdeña y las islas Filipinas, además de todas las posesiones en el continente americano. En 1581, después de la muerte del último monarca de la dinastía Avis, el rey español heredó la corona y los territorios de Portugal aunando así bajo su poder una enorme cantidad de territorios en los cuatro continentes, el imperio sobre el que nunca se ponía el Sol. Sin embargo, Felipe II heredó también conflictos en casi todos estos territorios, especialmente en los europeos, y lejos de apaciguarlos se vieron aumentados. Uno de los problemas más graves fue la rebelión en Flandes a partir del año 1566. El príncipe Carlos deseaba ardientemente liderar el ejército contra el levantamiento y así se lo pidió a su padre. Felipe II sin embargo envió al Duque de Alba. El príncipe no soportó no tener una participación activa y se enfrentó al Duque amenazándole con un cuchillo: Vos no iréis a Flandes porque os mataré. El Duque de Alba luchó en Flandes y defendió los territorios con gran dureza. Después de muchos años de lucha, finalmente, se perdieron. Para complicar más las relaciones padre e hijo la historia cuenta que Carlos estaba enamorado de la esposa de su padre, Isabel de Valois. Isabel era hija del rey de Francia y antes de su matrimonio con Felipe II estuvo comprometida con el príncipe Carlos. Al enviudar el rey de su segunda esposa, María Tudor, las mismas razones de estado que animaron el compromiso con Don Carlos aconsejaron el matrimonio con Felipe II. De manera que Carlos tuvo en Isabel primero una novia y luego una madrastra. A partir de 1568 comienza la parte más oscura de la biografía del príncipe Carlos. En enero de este año el heredero fue recluido en sus habitaciones en régimen de severo aislamiento. El heredero al más grande imperio sobre la tierra estaba recluido por orden de su propio padre, el rey de España. Carlos murió en julio de 1568, meses después de su encarcelación, presa de la más absoluta desesperación.
Los personajes de Don Carlos
En la obra pueden verse personajes que representan los ideales de Libertad y Humanismo; el Marqués de Poza, la Reina y el mismo príncipe Carlos frente a otros que representan el poder y la opresión: el Rey, el inquisidor, el Duque de Alba. En la escena del diálogo de Felipe II con el Gran Inquisidor se dice:
El rey: Él es mi único hijo. ¿Para quién será todo lo que he cosechado?
El inquisidor: Antes para la podredumbre que para la libertad.
Don Carlos se publicó y estrenó en el año 1801, aunque Schiller llevaba varios años trabajando sobre él. No pretendió ser rigurosamente histórico y lo subtituló poema dramático. Está compuesto por más de 5000 endecasílabos blancos en los que se desarrolla la triste vida del príncipe español.
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