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viernes, 14 de junio de 2013

"Una noche de estrellas alumbró mi corazón", por M. J. M. A.

Estoy pensando en ti, cuando aquella noche, la luz de la luna y las estrellas alumbraban tu cara y la mía.

Recuerdo tanto aquel día, que, con lo tímido que eras, ni una palabra te salía.

Pensé que ese día nunca llegaría. Entre miedo y valentía, susurraste a mis oídos diciéndome:

-"Mira esas estrellas, son para ti y cada vez que las veas ¡¡acuérdate de mí...!!"

Pensé que ese día nunca llegaría y, con una sola noche de estrellas y luna expresaste lo que sentías...

viernes, 3 de junio de 2011

Berlín, por Charo Jiménez Chapinal

Imagen de Wikipedia.

Hace tres años que estuve en Berlín de vacaciones, y me pareció una ciudad maravillosa, con una gran historia que contar.

Berlín es la ciudad más poblada de Alemania, con casi tres millones y medio de habitantes. Me pareció muy interesante la historia sobre la caída del Muro de Berlín, el monumento al Holocausto, la Puerta de Brandemburgo, la plaza Alexanderplatz, que se encuentra en el centro del antiguo Berlín y aquí es donde el gobierno comunista de la República Democrática Alemana dejó su huella más visible.

Hay muchos museos y, para mí, el Museo de Pérgamo fue el más interesante, y también me encantó el parque de Tiergarter en el centro de la ciudad.

Lo pasé genial, hay mucho ambiente a cualquier hora del día y de la noche.

jueves, 2 de junio de 2011

Vallelado, mi pueblo, por María Dolores de la Calle Álvarez


Mi pueblo se llama Vallelado, está situado al noroeste de la provincia de Segovia, tiene 860 habitantes y una superficie de 33,600 kilómetros cuadrados.

Aunque es muy pequeño tiene su encanto, le atraviesa el rio Cega y en las cuestas que rodean el pueblo se puede practicar parapente y ala delta. Tiene una piscina municipal y dos frontones cubiertos donde se juegan partidos de pala a escala internacional.

Yo nací allí pero cuando tenía 14 meses mis padres se trasladaron a vivir a Madrid y como dicen que el hombre no es de donde nace sino de donde se hace, yo me considero tan madrileña como valleladense.

Las fiestas patronales son el 14 de septiembre y se celebran el fin de semana más próximo a ese día. Entre los pueblos de alrededor tienen mucha fama y son muy populares, ya que hay suelta de toros por el campo, con muchos caballistas que los van conduciendo hasta el pueblo. Por las tardes hay corridas de toros y se matan tres toros cada tarde. El lunes inmediato posterior a las fiestas y en la explanada del rio Cega, aproximadamente a un kilómetro del pueblo, se hace una comida, por cuenta del Ayuntamiento, a la que está invitado todo el mundo que quiera asistir. Esta comida es un guiso de patatas con una de las reses que se han matado el día anterior.

La riqueza del pueblo es la agricultura, la ganadería y muy especialmente la industria del ajo.

miércoles, 1 de junio de 2011

Cazalegas, provincia de Toledo, por Matilde Fernández Tofiño


En este pueblo nací yo. En una familia de jornaleros. A los cuatro años murió mi padre dejando a mi madre con cinco hijos trabajando de día y de noche. Por eso desde muy pequeña tuve que enfrentarme a llevar las tareas de la casa, además de cuidar de mis abuelos, pues mi madre estaba todo el día trabajando y yo, a medida que me iba haciendo mayor veía a mi madre cada día más agotada. Cuando me iba a la cama empezaba a dar vueltas: «¿cómo podría darle una vida sin tanto sufrimiento?». Con catorce años ya era lo bastante responsable para irme a la capital. A los pocos días preparé el viaje para más tarde irme a Madrid. Allí fui a trabajar en casa de unos señores. Al principio lo pasé mal hasta que me fui acostumbrando a la capital, pero yo seguí adelante sin rendirme. Con el dinero que me daban ahorraba junto con mis hermanos, y al cabo de unos años compramos un piso y pudimos reunirnos con nuestra madre, tratándola con cariño y respeto como ella nos enseñó. Después de morir mi madre, a los pocos años conocí a un hombre veinte años mayor que yo, y tenemos una hija que se llama Sara. Creo que con amor y respeto se consigue todo.

lunes, 11 de abril de 2011

España, campeona del mundo, por Rafael Quintana Muñoz


Imagen de Wikipedia.

El mundial de Sudáfrica fue uno de los acontecimientos más importantes y emotivos para los españoles por llegar a ser campeones. En el minuto 116 marcó Iniesta a pase de Ces Fábregas. Fue un partido muy disputado contra Holanda por sus numerosas faltas y por el tiempo que llevó el tan deseado gol. Se retransmitió por todos los lugares del mundo pero su verdadera afición éramos los españoles que montamos multitud de plataformas, pantallas gigantes, y lo vivimos como si estuviésemos allí. La llegada a España de los jugadores fue el momento más esperado porque por fin la copa ya estaba en España, y multitud de españoles se congregaron por todo el centro de Madrid porque el autobús de la Selección Española pasaría exhibiendo la copa del mundo, la copa más bonita de todas, o por lo menos eso dicen. Por último, el recorrido del autobús de la selección del mundo terminó en Príncipe Pío, donde los homenajearon con un concierto en el que participaron David Bisbal y Manolo Escobar.

martes, 25 de mayo de 2010

El caserío de mi tía, en Elorrio, por Candelario Verjano Asua (Informática I A)


Imagen de Wikimedia.

Elorrio es una población de la provincia de Vizcaya limítrofe con la provincia de Guipúzcoa. Tiene una necrópolis muy importante.

Tengo muchos recuerdos del caserío de mis tíos por parte materna. Está a unos cinco kilómetros de Elorrio, se puede ir por la carretera y por caminos que pasan por los caseríos, que tienen varios siglos de antigüedad, pero generación tras generación los han dejado muy hermosos por la parte exterior, y muchos de ellos adornados por flores de varios colores, piedras rusticas, etc. Entre caserío y caserío había bellos prados verdes con sus vacas, granjas de pollos, huertos y un par de ermitas antiguas. Conocí a un ciclista profesional del equipo Hueso (equipo ciclista de los años 80). La madre del ciclista y mi madre eran buenas amigas de la infancia. Recorríamos, mi tía, mi madre y yo, el camino que lleva del caserío de mis tíos hasta Elorrio.

El caserío de mis tíos tiene dos plantas: la primera planta tiene el garaje en la puerta, la entrada con una puerta de madera maciza; a continuación, a la izquierda está el establo con las vacas. A continuación del pasillo a la derecha estaba la cocina con su cocina de leña y después la sala de estar. Todavía me acuerdo de todas sus estancias.

Muchas veces he pensado en volver a pasear por sus caminos, ver las montañas, las verdes praderas y a los familiares.

Os animo para que visitéis el hermoso pueblo de Elorrio.

lunes, 24 de mayo de 2010

La Marinera peruana, por Irma Loarte Ortega (Informática I A)


Imagen de Wikipedia.

La danza nacida de la vieja Zamacueca ha cobrado carácter propio, ya sea limeña, norteña o serrana, la Marinera es peruana y nacional, y ella como nuestro pueblo han tomado elementos que pertenecieron al blanco conquistador, al esclavo de ébano africano y al quechua cobrizo sentimental.

El aporte hispano se manifiesta en ciertos movimientos de pie femeninos y la suave elegancia con que la mujer maneja el pañuelo nos recuerda ciertos ritmos hispánicos de salón: el Minué, la Cuadrilla, el Rigodón y otros que por sus elegantes movimientos de prestancia y señorío pudieron haber sido fuentes de inspiración para la Marinera.

Hay en la Marinera el indudable pasado negro que le viene a través de su madre la Zamacueca. El elemento negro está en la voz del cajón que se expresa roncamente por ciertas partes de la melodía alegre e incitante, en el acoso sexual con que el varón persigue a la dama y el quimboso donaire con que ella esquiva. Pero ante tal herencia africana se levanta otra indígena y a pesar de su atuendo colorido, en toda marinera suena un ¡Ay! dolorido que en la voz indígena se queja todavía de épocas de explotación y menosprecio, aunque tampoco faltan los elementos que toma del huayno común, el que recuerda felices tiempos.

Como vemos, la marinera, el baile nacional peruano, tiene su origen en un mestizaje hispano indigenista, con posterior influencia de los aportes culturales traídos por el negro africano y caribeño. El predominio de unos y otros depende de las regiones y sus culturas.

jueves, 20 de mayo de 2010

Cuenca (Ecuador), por Elisabeth Minchala Sangurima, de Informática I A


Imagen de Wikipedia.

La ciudad de Cuenca está ubicada en el sur de Ecuador, es una ciudad que tiene unos ríos muy caudalosos, se destaca también por sus iglesias: la catedral de la Inmaculada Concepción, que tenemos como imagen arriba, es el templo más grande de esta ciudad, hace poco colocaron una estatua del Papa Juan Pablo II cuando el Papa visitó Ecuador. En esta iglesia celebró la eucaristía.

Esta es una linda ciudad que pertenece a la sierra ecuatoriana. Su gente cuencana es muy alegre, sus fiestas patronales son uno de los hitos más destacados de esta ciudad.

Cuenca fue elegida como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1999.

Las cholas cuencanas, así les llaman a las mujeres de esta ciudad, porque en el tiempo de antes las mujeres vestían con una prenda llamada pollera, y de hecho la gente mayor de edad sigue llevando esta prenda.

Yo nací en esta ciudad, estoy orgullosa de ser cuencana, una ciudad llena de tradiciones, cultura...

viernes, 14 de mayo de 2010

La isla de Bioko o Fernando Poo, por Nelida Makuba Lopete, Informática I A

Imagen de Wikipedia.

Bioko es una isla situada en el Golfo de Guinea, a 32 km de las costas del Camerún. Forma parte de los territorios que componen Guinea Ecuatorial. Tiene un área de 2.017 km² y una población (2005) de 130.000 habitantes, de los que casi 100.000 viven en la capital, Malabo. Anteriormente fue conocida como Fernando Poo.

El nombre de Bioko se le puso allá por el siglo XX, cuando se alcanzó la independencia. Las principales ciudades de la isla, además de Malabo, la capital, son Luba y Riaba.

Guinea Ecuatorial
La República de Guinea Ecuatorial es un país del África central, y uno de los países más pequeños del continente africano. Limita con Camerún al norte, Gabón al sur y el golfo de Guinea al oeste, en cuyas aguas se encuentran más al suroeste las islas de Santo Tomé y Príncipe.

Tiempo atrás fue colonia española, conocida como Guinea Española, posteriormente fue considerada como provincia española, y obtuvo su independencia el 12 de octubre de 1968. El territorio del país (conocido en su parte continental como "Río Muni" o "Mbini") incluye un gran número de islas, entre las que se encuentra la isla de Bioko (antigua Fernando Poo), donde se ubica la capital, Malabo (llamada antiguamente Santa Isabel). La ciudad de Cocobeach (al sudoeste de la provincia del Litoral) es, desde 2006, de soberanía conjunta con el vecino Gabón (ciudad original de este país). Guinea Ecuatorial es uno de los territorios en la parte continental africana donde el español es un idioma oficial, además de los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, y la parcialmente reconocida República Árabe Saharaui Democrática (Sahara Occidental), ocupada por Marruecos.

La tradición
En Guinea Ecuatorial tenemos siete tribus o etnias: Bubi, Fang, Ndowe, Bisio, Combes, Annoboneses y Bantúes.

Las Hijas del Sol, Paloma y Piruchi
Las hijas del sol Paloma y Piruchi son unas ecuatoguineanas que decidieron dedicar su vida a la música cantando en español y en su lengua. Su música trata sobre el cariño que puede haber mutuamente hacia dos personas, familiares, amigos, pareja… Lo que más me gusta de ellas es el ritmo de su música y que cantan en su idioma natal, aunque no siempre lo hacen, eso me motiva mucho y me acuerdo mucho de mi tierra.

miércoles, 27 de enero de 2010

La ciudad de Astorga, por Loli Brasa


Portada de la Catedral. Imagen de Wikipedia.

A esta ciudad llegué cuando era pequeña por unas circunstancias un poco obligadas por la época, y en la que viví en un internado durante varios años en los que los días se me hacían interminables.

Recuerdo que por aquel entonces veía la ciudad como algo sucia y fea, cuando alguna vez pisaba sus calles, en contadas ocasiones, me invadía una profunda tristeza y melancolía; no era capaz de disfrutar de sus preciosos monumentos y su fantástica muralla, pero eso era por la pena que yo sentía en aquel momento en mi interior por tener que estar separada de mi familia siendo tan pequeña, y que en muchas ocasiones me hicieron tanta falta.

Pero como tantas otras etapas de la vida aquella también pasó, y después de varios años he vuelto a esta ciudad en varias ocasiones y al verla desde otro punto de vista, me parece una ciudad encantadora, cargada de mucha historia porque es una ciudad en la que hay muchos hallazgos arqueológicos romanos, ya que aquí ellos vivieron asentados durante mucho tiempo. También tiene unos monumentos muy bonitos, como la Catedral, el palacio, la plaza del Ayuntamiento, la muralla, etc.

Ahora me gusta mucho y disfruto paseando por ella, incluso voy a sus fiestas y verbenas, y me llena de orgullo haber vivido allí, porque en cierto modo también marcó mi vida. Pero algo en mi interior ha dejado la huella del pasado y una pequeña melancolía que después de los años todavía perdura, y en alguna ocasión me hace encoger el corazón y me recuerda que hay cosas en la vida que te marcan para siempre, aunque afortunadamente es algo que pasó y no quiero recordar mucho.

martes, 10 de noviembre de 2009

Diferentes estilos, por l@s alumn@s del Tramo I

Imagen de Wikipedia.

A veces pensamos cuánto ha cambiado la vida en todos los aspectos y uno que nosotras notamos mucho es la manera de comprar; sí, sí, de cómo y dónde se compra. Antes, cuando tenías que hacer la compra, ibas al mercado de tu barrio e ibas recorriendo los distintos puestos y comprando aquí y allí, en el del carnicero, el frutero, el pescadero…; todos te conocían y tú también a ellos. Sabían muy bien lo que te gustaba y lo que solías comprar y ya casi sin pedirlo te lo mostraban. No digamos nada de las tiendas que estaban en tu barrio, donde comprabas de todo, había un trato casi de familia, nos contábamos nuestras cosas, sabíamos perfectamente cómo eran, cómo eran sus hijos y ellos conocían también a los nuestros. Ir a la tienda era como ir a ver a aquel familiar lejano con el que tienes mucha confianza y le vas contando y te va contando cosas que a otros ni siquiera les mencionas y la verdad es que no sabes por qué. Eran como eso que hoy se dice tanto: los psicólogos. Bajabas a la tienda y comprabas, hablabas con los tenderos y con las demás parroquianas, te distraías, descansabas un poco de las hazañas de la casa que pueden llegar a ser muy duras y quién no lo ha hecho, no lo sabe bien. Hoy día sin embargo compramos en lo que llaman las grandes superficies, en los supermercados, donde nadie te conoce ni tú conoces a nadie, donde vas sola por los pasillos cogiendo de aquí y de allá lo que crees que necesitas sin que nadie te pueda orientar, sin hablar con nadie. Y no digamos ya cuando llegas a las cajas a pagar, te atiende una señorita que a una velocidad de vértigo te va dando tu compra y que a ti no te da tiempo de ir guardándola en tu carro o bolsa y te dice cuanto es y tú mientras metes las cosas en las bolsas intentas sacar el monedero y el dinero y ves que no te da tiempo porque ella ya quiere despachar a otra y te pones tan nerviosa que lo que quieres es irte de allí cuanto antes, y de hablar y pegar la hebra, ná de ná.

jueves, 26 de marzo de 2009

Homenaje a mi adorada madre, por Josefina Jurado

Imagen de Wikipedia.

Como una bella rosa de Andalucía, que con sus suaves pétalos perfuman pero que su tallo hiere con sus espinas, así es el recuerdo tuyo madre mía.

Al ver tu foto me lleno de alegría, pero al recordar tu ausencia me inundo de tristeza.

Estoy segura de que el día que tú naciste, madre mía, el cielo se vistió de gala y fue así como anunció tu llegada. Sin embargo, el día que falleciste, hasta el día se puso triste, el Sol no pudo salir, las nubes blancas de negro se vistieron y desde lo alto del cielo sus lágrimas cayeron.

Grabada en mi memoria llevo la imagen de tu rostro, recuerdo que jamás se me borrará, ni se me olvidará.

Las lágrimas que mis ojos han llorado por tu ausencia, mares podrían llenar. Qué pena que la vida no te pueda regresar.

Aquí en la tierra se cumplía tu jornada, que incluía cuatro nietos que con su última despedida mostraron cuanto te adoraban.

Ganaste victoriosa la batalla de la vida, pero en tu corazón enorme siempre vamos a estar como siempre estuvimos en cada pensamiento, en cada oración. Porque fuiste muy buena y el cielo te debiste ganar. Y porque ante lo malo buena cara ponías y siempre los mejores ejemplos tú nos dabas.

Una tremenda soledad me invade al ver que el resto de mi vida viviré sin ti, madre adorada.

jueves, 22 de enero de 2009

Recuerdos de la infancia, por Teresa Izquierdo

Plaza de Deleitosa

(Plaza de Deleitosa, fotografiada por W. Eugene Smith)

Nací en Deleitosa, pueblecito de la provincia de Cáceres situado en las inmediaciones de la sierra de las Villuercas. Este enclave proporciona al pueblo un bonito paisaje y frescor en las noches de verano. Detrás de la sierra se forma una garganta de aguas abundantes y cristalinas, y a su alrededor crecen árboles frondosos.
En los años cincuenta se vivía con mucha pobreza. El terreno pedregoso de la sierra era duro y pobre. Los llanos y las fincas más fértiles eran propiedad de los llamados ricos, aunque no lo era tanto como los grandes terratenientes que existían en otros pueblos extremeños. Muchos vecinos trabajaban como jornaleros y lo pasaban francamente mal.
Mi pueblo se veía pobre por dentro y por fuera. Sus casas, la mayoría pequeñas, estaban hechas de piedra y barro; muchos suelos eran de lanchas, grandes pizarras. A las pequeñas y pocas ventanas se sumaba una puerta de madera bastante deteriorada, con su portón, la parte alta de la puerta, que podía abrirse haciendo las veces de ventana.
En mis recuerdos está una infancia alegre y feliz. Como en aquellos años era difícil que pasara algún coche por el pueblo, jugábamos a placer por las calles, sobre todo en la plaza. Los domingos de otoño subíamos a la sierra en busca de madroños. En verano marchábamos al campo a recoger moras de las zarzas y en primavera nos gustaba ir junto a los depósitos del agua potable que surte las fuentes del pueblo. Por allí corría un precioso arroyo entre gran vegetación de donde recogíamos ramos de violetas, nuestro perfume natural. Los inviernos eran largos y lluviosos. Nos reuníamos en las casas de las amigas a jugar a los confetis. A veces, montábamos nuestro propio teatro en la parte cubierta de los corrales. Teníamos también un original tobogán. Consistía en unos terraplenes formados por el desnivel del terreno, cerca de la carretera, y por allí nos deslizábamos sentados en alguna tabla de madera que encontrásemos cerca. ¡Cómo dejábamos de pulida la pendiente!
Lo más hermoso que recuerdo es cómo la gente compartía lo poco que tenía. Si casaban un hijo, todos colaboraban llevando un puñadito de garbanzos y algún huevo para celebrar la comida de la boda, boda que consistía en un buen cocido y el típico rebozado de patas.
Cuando fallecía alguien, en el funeral se ponía un cestillo donde todo el que podía depositaba alguna moneda, el responso; con lo que se recaudaba, la familia pagaba el entierro y las misas.
Dentro de la pobreza, éramos felices.
Mi pueblo ha cambiado totalmente, lo que se debe en gran medida a la emigración, que comenzó en el entorno de los años sesenta. Todos añoramos nuestro terruño, por lo que invertimos los ahorros en construir casas cómodas y bonitas. Y allá volvemos en verano a disfrutar de aquel entorno querido y natural, con paseos nocturnos bajo un cielo azul y estrellado…

jueves, 6 de marzo de 2008

Benidorm, lugar de mis vacaciones, por Luis y Romualdo

Es una playa muy buena. Mucha gente de los hoteles pasea por la arena. La gente se lo pasa muy bien, bailando al lado de la playa con fondo de orquesta. A veces, cenamos en el restaurante con los amigos, cerca de la playa. Por la mañana tomamos el sol y nos bañamos en el mar, pues es lo que apetece, y ¡se encuentra uno tan bien!
Es conveniente protegerse la piel de los rayos solares, ya que el sol pega fuerte. Cuando hemos terminado, por la mañana, la gente se va a comer; después, a pasear viendo escaparates para comprar y así dar una vuelta con la familia. También, por las tardes solemos ir, cada dos días, al ayuntamiento, donde utilizamos los ordenadores (gratuitos) para mandar mensajes a familia y amigos.
Al finalizar el día, siempre es buena cosa ir a ver alguna película de estreno.
También vamos, de vez en cuando, a conocer los pueblos cercanos, que son muy bonitos y pintorescos: Villajoyosa, por ejemplo, donde se encuentra la fábrica de chocolate “Valor”.
Es impresionante, en la noche de San Juan, ver la playa iluminada, con las hogueras, todos en familia. ¡Qué gusto estar en un sitio tan agradable!

martes, 4 de marzo de 2008

La infancia ya no es lo que era, por Paqui Sánchez

Recuerdo los días en que jugábamos en la calle cuando llegábamos del colegio, cuando lo único que preocupaba a nuestras madres era que subiéramos a casa a coger el bocadillo de pan con chocolate. Nos poníamos a jugar con cualquier cosa que tuviéramos a mano: unas chapas, una tiza con la que pintar una muñeca (saltando sobre ella), jugar a la rayuela, a la cuerda, con una goma, unas canicas, etc…
Ahora eso resulta imposible porque cuando se sale del colegio hay que ir corriendo a realizar las innumerables actividades extraescolares: danza, ingles, judo, manualidades… y cuando por casualidad tenemos una tarde libre para bajar al parque, por supuesto, con la madre o el padre, porque eso de bajar solos es impensable, hay que llevar un montón de juguetes para luego enfadarte porque no quieres dejar los tuyos a los compañeros de juegos, pero claro… ¡tú si quieres los de los demás!, y terminas peleando.

jueves, 17 de enero de 2008

Recuerdo emocionado, por María Luisa González

Todavía hoy, con mis sesenta años largos, recuerdo emocionada cuando de niña fui un verano a Cartagena con mis padres. ¡Cómo me impresionaron los barcos en el puerto! Yo no podía comprender que un barco flotara y, si soy honrada, todavía hoy no tengo del todo claro cómo sucede, que para eso vengo al colegio, para entender el mundo en que vivo.
Allí conocimos a un caballero llamado Antonio, que era capitán de uno de aquellos barcos de guerra, y nos enseñó su barco por dentro. Mis ojos debieron de llenarse de alegría y de asombro. ¡Un barco de guerra por dentro! Han pasado muchos años y, sin embargo, sigo emocionándome al recordarlo.
Tiempo después supe que los barcos, además de por las rutas del mar, navegan por algunos ríos. ¡Cómo me gustaría conocer por dentro un buque de los de hoy en día!